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Blog Intimochic

¿CAPRICHO O NECESIDAD?

Por Inma Montroy June 02, 2015 0 Comentarios

Una situación bien conocida: la crisis nos ha deja sin trabajo. Mediana edad, hijos adolescentes a nuestro cargo y acostumbradas a un buen empleo de cómodo horario matinal, de la noche a la mañana nos vemos en la calle y sin perspectivas claras de recuperar la estabilidad que habíamos disfrutado hasta entonces.

PRIMERAS DUDAS

En un primer momento, los veinticuatro meses de subsidio por desempleo que tienes por delante alejan la ansiedad y te instalas en el “bueno, en dos años algo encontrare” pero el tiempo corre y empiezas a angustiarte ante la posibilidad de tener que reunir a tus hijos para comunicarles que ya no puedes asumir los gastos de casa y que quizá no quede otra que mudarse con los abuelos. Triste. Muy triste e incluso humillante.

Cierto día, en una reunión con amigas, - ya peligrosamente cerca el fin de nuestro subsidio de paro- los comentarios subiditos de tono, tan habituales entre nosotras como necesario para contrarrestar las dificultades de la vida, acompañan al café: “he quedado este finde con un tío y me ha salido alguna cana ahí abajo… que vergüenza… parezco una abuelonga!”. Otra, aun no divorciada, comenta: “pues yo también tengo pero a mi marido le da igual…bueno, seguramente ni se ha fijado”. Todas muertas de risa. Si no fuera por estos momentos…

UNA IDEA

Aquella tarde de risas nos sugirió una búsqueda: tinte para cubrir esas canas del vello púbico. Muy a nuestro pesar, seguíamos teniendo todo el tiempo del mundo así que encontrar un tinte para tapar esas incomodas canas que mermaban nuestra autoestima nos pareció una buena actividad para ocupar el día siguiente. Al fin y al cabo, ya no podíamos enviar más currículos ni inscribirnos en más plataformas de trabajo.

Así las cosas, nos pusimos a la búsqueda de ese tinte por todas las tiendas de Valencia y la sorpresa fue que tal producto simplemente no se encontraba en ningún sitio. Comentamos este hecho en la siguiente quedada entre amigas y una de ellas sentencio: “Ahí hay negocio”.  El tono de esta reunión paso de broma desenfadada a intuición de autoempleo. ¿Por qué no fabricar y distribuir un tinte especifico para vello púbico? Más aun… ¿Por qué no pensar en cubrir las canas pero también en dar color? ¿Por qué no crear nuestra propia empresa? De un día para otro pasamos de una triste inactividad forzosa a un ilusionante frenesí de trabajo.

MANOS A LA OBRA

Lo primero hacer un estudio de mercado. Durante días recorrimos esteticiens y tiendas de cosmética de toda la ciudad. El resultado fue claro: nadie disponía de un producto específico para tintar el vello púbico y a todos parecía interesar. Con la intención de completar nuestro particular estudio nos acercamos también a tiendas eróticas y en estas el interés pareció aun mayor, sobre todo, como es lógico, por los colores de fantasía. Paralelamente a nuestras pesquisas puerta a puerta, nos sentamos al ordenador y realizamos una búsqueda on-line. Tan solo una empresa norteamericana iba a ser nuestra competencia.

La decisión estaba tomada. Nos íbamos a convertir en empresarias y nuestra empresa vendería tinte para vello púbico. Había que encontrar un fabricante. Contactamos con media docena de fabricantes de tintes, discutimos colores, mínimos de fabricación, precios, facilidades… bueno, nada fue fácil en toda esta historia pero estábamos decididas, ilusionadas. En cualquier caso, la elección de fabricante fue nuestro primer acierto. Desde los primeros momentos de nuestra colaboración el apoyo del fabricante, su asesoramiento y atención a nuestro proyecto ha sido de gran ayuda.

Ahora había que acometer la burocracia. Constituir la empresa como tal. En este terreno también fuimos exhaustivas hasta optar por cierto asesoramiento concreto para cierto tipo de empresa. Abogados, Cámara de Comercio, expertos en cooperativismo… llegados a este punto nuestro agradecimiento a todos aquellos que compartieron generosamente sus conocimientos con nosotras es obligado. Y el que le debemos a nuestra asesora actual, permanente.

Solo quedaba un pequeño pero transcendental detalle: la imagen de marca. Afortunadamente el mundo de la imagen, del grafismo y la publicidad, está próximo a nuestro entorno familiar y de amistades así que, tiramos de ese hilo y llegamos a la imagen de INTIMOCHIC – también acertamos con el nombre, ¿verdad?- que todos conocéis. Gracias, artistas!!!

UN AÑO DESPUÉS...

Llevamos un año trabajando duro, dando a conocer un producto nuevo que tiene tanto de capricho de necesidad. A nadie escapa el hecho de que en este metrosexual siglo XXI, la imagen, el cuidado de la imagen, se ha convertido, sin caer en frivolidades vanas, en una necesidad de primer orden. Pero es que nuestro producto tampoco quiere renunciar a ser un capricho, una diversión, un juego. La calidad de vida a la que todos tenemos derecho a aspirar solo se consigue alcanzando el equilibrio entre cubrir necesidades básicas y ceder a ciertos caprichos inocuos que, en definitiva, nos acercan a la felicidad.

En fin, INTIMOCHIC está en el mercado para sorprender y divertir a tu pareja o simplemente para hacerte sentir más integrada o integrado con tu cuerpo. Por cierto, ese grupo de amigas que mencionábamos antes volvió a reunirse una vez fabricados los colores de nuestra marca. Fueron las primeras usuarias, allí mismo, en esa reunión el festival de risas y colores fue inolvidable. Un momentazo que os aconsejamos fervientemente!!!